Justo en el momento que el joven seminarista iba a cumplir su sueño y ordenarse como sacerdote, una mujer bellísima como no había visto nunca, le hipnotizó completamente con su mirada.
No sabía si era un angel o……… y desde ese momento su vida iba a cambiar radicalmente, sucumbiendo salvajemente a los placeres del mundo, de la mano de aquella mujer.
El simple hecho de pensar en ella, ya le atenazaba el corazón con ese precioso dolor del amor prohibido.