“-¿Vuestro billete? -le dijo el portero.
"-¿Mi billete? -respondió ella-. No lo tengo.
"-Pues, entonces, tomadlo en la taquilla.
"La mujer del dominó volvió bajo el peristilo, registrando vivamente todos sus bolsillos.
"-¡No traigo dinero! -exclamó-. ¡Ah! Este anillo... Un billete de entrada por este anillo -dijo ella.
"-Imposible -respondió la mujer que vendía los billetes-; no hacemos negocios de ese género.
"Y rechazó el brillante, que cayó a tierra y rodó hacia mi lado.